El Volkswagen Voyage fue concebido para cubrir un vacío en el segmento de los medianos tricuerpo, una categoría caliente en la que compiten el Ford Fiesta Max, el Peugeot 207 Compact Sedán, los Renault Symbol y Logan; y los Chevrolet Classic y Aveo. Si bien la marca alemana había realizado algunos intentos en esta línea con el Gacel y el Senda, recién esta vez parece haber acertado en las preferencias del mercado local: el Voyage tuvo desde el primer momento una gran aceptación, y ayudó a empujar las ventas de VW en las gamas más bajas.
Diseño
El Voyage saca ventaja sobre algunos de sus pares en este rubro: como muchos de los modelos de este segmento son derivados de autos más pequeños de cinco puertas, a veces los resultados estéticos del “agregado de la cola” dejan más de una duda.
En cambio, el sedán de VW exhibe líneas bien pensadas, con personalidad propia. La luneta alargada, las llantas de aleación, los detalles de terminación (manijas de puertas o el vinilo negro para disimular el parante B) y un interior cuidado ayudan a que la primera impresión visual sea casi perfecta.
Habitabilidad
Claramente, las medidas del Voyage fueron pensadas para aquellos clientes que veían en el Gol Trend un buen producto pero con reducida capacidad de carga.
El habitáculo está preparado para que cuatro adultos viajen de manera muy cómoda, pero el confort de un quinto pasajero estará supeditado a la talla de su ropa: un S pasará inadvertido, un M será simpático por un rato, a un L se le permitirá el acceso solo para una “acercada” y al XL nunca le llegará la invitación.
Los 480 litros de capacidad de carga del baúl resultan ideales para una familia típica, bien por la alfombra completa y la prolijidad de los detalles. Eso sí: hay que tener precaución al acomodar el equipaje, porque los soportes de la tapa presentan un diseño invasivo que puede dañar hasta el más resistente de los bolsos.
Confort
La terminación nos recuerda a la del Volkswagen Trend, es moderna y más que adecuada para un segmento en el que la calidad de los materiales no es una constante sino casi una excepción. Los plásticos rígidos tienen una aceptable presentación visual que apuntala el concepto de amor a primera vista.
Pero hay que decir que no es el auto más confortable que hayamos probado: de características más bien espartanas, la versión base sorprende por la cantidad de faltantes y por algunos detalles que desentonan en un modelo de estas características, como los levantavidrios delanteros manuales.
En cambio, destacamos como puntos a favor la climatización, la apertura del baúl desde una tecla ubicada en la consola que opera con el auto detenido y el sistema de sonido con MP3, Bluetooth, SD Card, USB y mandos desde el volante en las versiones más equipadas de la gama.
Seguridad
En el ítem de seguridad tenemos que ponernos un poco estrictos: nos parece difícil de aceptar para los tiempos que corren que un vehículo de estas características presente como elementos de protección sólo cuatro cinturones de seguridad y una tercera luz de stop.
Un auto de esta categoría, cuyo precio de base supera los 50 mil pesos, merecería aunque sea dos airbags, ganchos de tecnología Isofix, cinco cinturones con sus respectivos apoyacabezas y al menos un antiniebla trasero. No son adicionales tan costosos como para alterar el precio final y harían la diferencia en cuestiones de prevención.
Prestaciones
El motor naftero de 1.598 cm3 (101 CV) encuentra en los trazados citadinos su lugar en el mundo, y es allí donde seguramente hará la mayoría de los kilómetros.
Una caja precisa, una pedalera suave, la buena respuesta de la dirección y su robustez son aliados fundamentales para el buen funcionamiento del vehículo en calles rotas y en el embotellamiento nuestro de cada día.
Las luces son adecuadas para la velocidad que desarrolla el vehículo, y los limpiaparabrisas barren aceptablemente. Después de algunas exigencias, los frenos muestran algo de fatiga y leves bloqueos.
Los 55 litros en el tanque y un consumo medio de 10,7 km/l ayudan para no tener que detenerse a menudo.
Con una velocidad máxima declarada de 190 km/h, no es el auto ideal para los amantes de la adrenalina que genera la velocidad (en la “vida real” no llegamos a esos guarismos), pero en ruta entrega un rendimiento aceptable, aunque sería mejor si tuviera un chasis con una pizca más de firmeza.
Versiones & precios
La gama del Voyage ofrece variantes que van desde los $ 53.000 (precio del auto probado) hasta los $ 76.500 (con la nueva caja I Motion): las distintas alternativas dependen del combo de opcionales que se elija.
En cuestiones de rendimiento, consumos y garantía, este vehículo alcanza la media del segmento, pero si nos ponemos rígidos y analizamos el nivel de equipamiento de confort y seguridad, quizás cueste justificar el precio.
Sin embargo, a la hora de las definiciones, un detalle que pesa para decidir la adquisición es el alto valor de reventa que posee la marca: el aval histórico de Volkswagen garantiza al usuario que, al momento de renovar el modelo, siempre va a conseguir un par de puntos más sobre otras marcas.
Esa certeza, sumada a la amplitud y a las múltiples posibilidades de su gama, convierten al Voyage en una buena opción para la familia tipo de clase media argentina.