Según la perspectiva de la marca del óvalo, el cliente del segmento al que pertenece este vehículo busca en este modelo los beneficios de un gran monovolumen pero sin dejar de lado un perfil más deportivo; como si fuera poco, tampoco quiere resignar un interior de alto nivel, con un equipamiento que se destaca en lo a confort y seguridad se refiere. Una amalgama que el S-Max parece ofrecer…
Fabricado en la planta que la firma posee en Genk, Bélgica, e inspirado en el último Mondeo, se presenta también en versión naftera de 161 CV; y ya se está preparando la nueva generación, que se conocerá dentro de poco tiempo en Europa.
Por fuera
El S-Max es un típico producto del Kinetic Design, el patrón de diseño que Ford ha desarrollado a nivel mundial. Logra combinar sus ingredientes en la justa medida haciendo que todo parezca puesto en su justo sitio. Agresividad y estilo son dos de los componentes que integran esta receta, y que conviven armoniosamente en este modelo. Se distingue un make-up aerodinámico (branquias, flejes, falsas tomas de aires, etc.) que se integra gratamente al conjunto, sin resultar “pesado”.
Por dentro
Este descendiente del Mondeo (42mm más ancho que su predecesor) ofrece una gran habitabilidad, y la opción de disponer del espacio de acuerdo con las necesidades de la familia gracias a la disposición de sus ruedas en las “esquinas” para favorecer un aprovechamiento al máximo de su espacio. La última fila presenta una distancia libre asiento-techo de 90 cm, el espacio para las piernas es reducido, pero no mucho más que el resto del segmento.
Uno de los ítems en los que el S-Max sale airoso con bombos y platillos es la funcionalidad y disposición del espacio, y especialmente la del sistema implementado para el plegado de asientos: tanto la segunda como la tercera fila se modulan de manera práctica y sin grandes destrezas físicas. Gracias a ello, este monovolumen ofrece 32 posibilidades de disposición del espacio. El volumen máximo de carga (con la segunda y tercera fila de asientos rebatidas) alcanza los 2.000 litros, una cifra nada despreciable.
En su interior, todo está dispuesto como para que cada uno de los integrantes de la familia disfrute del viaje: tapicería de primerísimo nivel, dos techos translúcidos que nos acercan a las estrellas, 26 compartimentos de diferentes tamaños que brindan un espacio total de 90 litros (algo ideal para los obsesivos del orden), guantera refrigerada y climatizador de dos zonas que en pocos segundos brinda la temperatura deseada. Este modelo Trend tiene además detalles de aluminio y de plásticos símil aluminio: estas terminaciones le dan un toque de distinción que se agradece.
Confort y seguridad
Entre los gadgets tecnológicos, el S-Max cuenta con sistema de activación por mando de voz, que puede utilizarse de manera sencilla: está integrado por un micrófono que a la sola detección de la orden puede seleccionar la emisora de radio, marcar un número telefónico o indicar la temperatura ambiente que se desea. El tablero toma como musa inspiradora a las versiones medias del nuevo Mondeo sin modificar casi nada. No es necesario: es completo, práctico y de fácil manejo, sin dejar de tener un tinte moderno y deportivo. Definitivamente, de lo mejor en su especie.
El rubro seguridad también suma puntos a favor del S-Max. En Europa obtuvo las cinco estrellas de la EuroNCAP (European New Car Assessment Programme) para la protección de ocupantes. Poco queda por decir: cuenta con airbags de todos los tipos y tamaños para cada uno de los ocupantes del vehículo, cinturones de tres puntos, apoyacabezas, luces antiniebla atrás y adelante y limpiaparabrisas con sensor. En materia de seguridad activa, también es impecable: a los frenos les sobra “espalda” (el sistema está capacitado para soportar potencias mayores sin inconvenientes) y, como si faltara algo, dispone de ayuda adicional para frenadas de emergencia EBA.
Al volante
Si bien el segmento de monovolúmenes por regla general tiene una postura de manejo algo incómoda, el S-Max supera la prueba exitosamente. Se demora algunos minutos en encontrar la posición ideal, pero cuando la hallamos el cuerpo se relaja y puede ir descansado sobre el asiento del conductor.
Llega el momento de evaluar la performance y transmitir las sensaciones dinámicas. Esta versión cuenta bajo su capó un motor Diesel Duratorq TDCi 1.8 litros de 125 CV que, báscula mediante y medido el peso, es el encargado de “empujar” la relación peso-potencia a 14 kilos por cada caballo. Este propulsor necesita rodar por encima de las 2.000 rpm para hacer notar todo su esplendor y evitar una reacción lenta. Una vez que el turbo sopla, se siente lleno.
Prestaciones
El S-Max ofrece un gran rendimiento: en el mix ciudad-ruta tiene un consumo promedio de 14,8 km por cada litro, lo que le permite alcanzar una autonomía de 1.036 km. Un viajecito de Buenos Aires a Córdoba, con resto y todo. A pesar de su apariencia y peso, se deja llevar en curvas de media y alta velocidad. Eso sí: debido a su delantera prominente, el viento se hará sentir cuando encare de frente.
Este motor alcanza una velocidad máxima de 190 km/h y logra aceleraciones de 0 a 100 km/h en 13,22 segundos. Para frenar de 100 a 0 km/h se requerirán unos 38,2 metros. En la ruta, las suspensiones brindan equilibrio y solidez. En la ciudad, los trenes de rodaje y su perfil de neumático bajo hacen que su rodar en los “bachecitos” sea algo brusco.
La falta de rueda de auxilio nos hace bajarle el pulgar: en su lugar, el S-Max ofrece un kit antipinchazos que permite circular a 80 km/h durante 200 km/h, una solución bastante discutible para un vehículo que se utilizará en la Argentina.
A la hora de elegir
A la hora de decidirse por un S-Max, la familia entera debe sentarse a debatirlo. Se trata de un auto que ofrece una habitabilidad excelente y lo mismo ocurre con su equipamiento de confort y seguridad.
Pero su precio no es bajo, y probablemente habrá que resignar algún que otro gustito para poder tenerlo en el garage: la versión más económica de la gama (la 2.0 Trend) arranca en los $ 156.070, mientras la más cara (Titanium 2.3 con caja automática) alcanza los $ 182.250. En el medio se ubica esta variante Trend Diesel que probamos, que trepa a $ 169.360. La marca del óvalo avala su producto con tres años de garantía o 100.000 km.